GAFAS DE CERCA: EL NOVIO

Thursday, July 17, 2008

EL NOVIO

Cuando llegaba la canoa de las siete, la niña corría a recibirlo llena de ilusión, como si fuera su novio. En realidad no lo era, ella tenía unos ocho años y él cincuenta largos, y era el novio de su tía, un novio como de mentirijillas, como de jugar a los novios, porque su tía era soltera, soltera de verdad, de una soltería innata y que la definía, y sería soltera siempre. A la niña le gustaba que su tía soltera tuviera novio, un novio artista, que le hacía a ella y a sus primas figuritas de papel y les traía de Huelva chucherías todas las tardes, y les hablaba y les hacía reir. Era por eso que ella corría cuando lo veía venir desde el muelle -más que cuando llega tu padre, le reprendía Ramona- , mientras su tía no se movía de la butaca, impasible, sin sobresalto ni ilusión aparente. El novio de su tía Tichu era regordete, calvo, bueno, cariñoso y muy peculiar en sus gustos y en su forma de ser. La tía soltera era la mejor tía que un niño pudiera desear: tranquila, paciente, serena, buena jugadora de parchís, de la oca y de los nombres, y de todo lo que sus sobrinos quisieran. Era, una niña grande. Por eso, a ella y a sus primas les encantaba salir con ellos a excursiones un poco extravagantes, a los pinares, a la playa del Calé -que entonces estaba muy lejos-, de las cuales volvían divertidas y contentas, con el sol pegado en las mejillas, contando anécdotas, muertas de risa. Felices. Una tarde, acabando el verano, ya entrado Septiembre, cuando Punta se quedaba vacía y anochecía temprano, y había que sacar las rebecas, y la ría se tornaba de ese color y esa luz tenue del otoño, la tía soltera volvió del paseo más temprano de lo habitual, y un poco seria. La abuela, que siempre se mecía en la butaca blanca de la marquesina como si el tiempo no existiese, preguntó a su hija qué le pasaba. La tía soltera contestó dos palabras. Dos palabras extrañas, dos palabras rotundasque en los oídos de la niña sonaron como un cerrojo, como una tachaura, como el final inesperado de una película, y , sin comprender qué significaba una de las palabras , comprendió irremediablemnte lo que querían decir. No congeniamos. Y, desde ese día , el novio de la tía soltera ya no volvió más, y no hubo más chucherías, ni más excursiones, ni más figuritas de papel; ni la canoa de las siete volvió a tener sentido. Y la tía soltera siguió soltera, porque era su estigma, su destino, su propia condición. Había sido un juego, un novio de mentirijillas.... Pero sin embargo, la niña intuyó que la tía soltera se lo había creído de verdad, porque esa noche, mientras la tía rezaba el rosario en latín con la abuela, mecedora va y viene, mientras ahuyentaban la nube de mosquitos que les rodeaba, la niña vio caer una lágrima por su mejilla izquierda, una sola lágrima, que nadie más vio, y que nunca más volvió a salir, pero que hizo pensar a la niña que tal vez su tía no se había dado cuenta de que era un juego y lo había confundido con la realidad, tocándole de algún modo el corazón, el enorme y tranquilo corazón de su adorada tía.

11 Comments:

  • Cambian las costumbres, cambian la imagen, pero la vida y los sentimientos siguen funcionando igual con el paso de los años.

    Brillante.

    By Blogger Félix, at 12:21 AM  

  • uffff dolo que recuerdos me ha traido esa foto. Tu abuela siempre allí en el porche y nosotros entra do y saliendo.Si entrabamos por la puerta de la cocina siempre bebiamos agua del búcaro. y la tichu siempre tranquila,jamás nos regañaba.Muchos recuerdos de nuestros veranos en punta

    By Anonymous Anonymous, at 4:25 AM  

  • Sabía que te iba a gustar, amiga!
    YA!

    By Blogger Dolo, at 5:52 AM  

  • Emocionada estoy, qué bonito y entrañable relato.
    Aquí estoy, donde esperabas encontrarme. Un beso

    By Anonymous Anonymous, at 10:05 AM  

  • A menudo la ingenua ignorancia de los niños produce puntos de vista más altos y sabios que la experimentada y sofisticada mente de los adultos.

    Buen verano junto al mar, Dolo.

    By OpenID Carlos el hormigo, at 3:23 PM  

  • Hermoso relato, dolo. Creo que sí, que esa tía era una solterona empedernida con miedo a dejar de jugar -o a jugar de verdad-, y que eso hizo que perdiese una buena oportunidad -en este caso, se me antoja que la oportunidad de su vida-. Porque un novio -o novia- que te hable y te haga reír cada vez que llega, no se encuentra todos los días.

    Un beso.

    By Blogger El éxodo, at 4:04 PM  

  • Querida Dolo, gracias por dejar un comentario en mi blog.

    Ya sabes lo difícil que es promocionarse cuando uno no tiene nombre de académico de la lengua o de famosillo de televisión. Confío en que la tecnología me permita colgar la entrevisa en Youtube, al menos como curiosidad.

    Un abrazo.

    By Blogger Félix, at 12:47 PM  

  • Se me olvidaba: vencidas algunas dificultades técnicas, he enlazado tu blog en el mío.

    By Blogger Félix, at 12:59 PM  

  • (Juan)
    Muy bonito, Dolo.
    Los veranos de los recuerdos (creo que se entiende mejor si digo los recuerdos de los veranos) son de los más entrañables, porque aun estando de vacaciones no tenían nada que ver con nuestros veranos actuales, ¡a que no!
    Besitos

    By Anonymous Anonymous, at 8:12 AM  

  • qué difícil distinguir el juego del amor de la realidad... casi imposible que la final no se te escape alguna lágrima...

    By Blogger Amaterasu, at 3:39 PM  

  • El color de la ría en otoño... Mi ría, nuestra ría.
    Gracias por hacernos partícipes de esos recuerdos que creo que, en parte, son de todos.

    By Blogger fg, at 12:40 AM  

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