GAFAS DE CERCA: LA E DE CUATRO PALOS

Monday, November 01, 2010

LA E DE CUATRO PALOS

Siempre nos dió mucho miedo la e con cuatro palos. Desde pequeñas. Esto, que a una persona normal jamás hubiese asustado, a nosotras nos aterraba. ¿Hay algo más desagradable que una e con cuatro palos?
Cosas como ésas nos hacían diferentes. Un poco atípicas. Por eso estábamos de más en todos los sitios. Nos escapábamos de los guateques y nos íbamos a la playa a ver la luna. No usábamos tacones. Siempre nuestros amigos eran los más bohemios.
Íbamos con la pandilla pero sin ganas, como una obligación, y cuando podíamos nos despistábamos, con la sensación de estar cometiendo una falta, como cuando uno se escapa de la escuela, o algo así.
En Las Colombinas, en vez de bailotear en las casetas, bien arregladitas, como todo el mundo, nos íbamos por ahí a hacer fotos. Reparábamos en sutilezas un tanto absurdas, y nos pasábamos el rato enganchadas a éstas. O escuchando la música de los coches topes. U observando a los feriantes. Alguna vez se nos pegó algún niño vagabundo y lo tuvimos "adoptado" durante años.
Sabíamos por lo tanto que nunca llegaríamos a ministras, como otras amigas nuestras, que tal vez sí llegarían, ni asumiríamos cargos importantes, ni seríamos mujeres serias, de traje de chaqueta y convenciones sociales.
Crecimos. Asumimos roles más típicos-tópicos, por el bien de nuestras familias y para poder criar a nuestros hijos un tanto ordenadamente. Algunas veces me aburrí mucho con mis nuevas amistades, para qué negarlo. Me sentía como un pez en el aire, como un pájaro en el agua, es decir, fuera de lugar. Pero yo hablaba de lo que había que hablar, y hacía lo que había que hacer. Así pasé años, un tanto desarraigada de mí misma. También mi amiga, por otros caminos que no llevan a Roma, se extravió de su propia naturaleza.
Pero al llegar a los cuarentitantos nos dimos cuenta de que aún nos daba miedo la e con cuatro palos. Volvimos a escaparnos a hacer fotos, a escribir versos, a contemplar atardeceres. No todo estaba perdido. Simplemente habíamos hecho un teatro para poder sobrevivir. Ahora ya no era necesario hacerlo. Sólo a ratos, pero sin creérnoslo.
Pero lo mejor de todo, lo que nos hizo sentirnos plenamente felices, fue el hecho de darnos cuenta, que en mayor o menor medida también a nuestros hijos le asustaba la e de cuatro palos.
Fue maravilloso.

4 Comments:

  • Inquietante. No sabía ni siquiera que existiesen las e de cuatro palos. Ya empiezan a darme miedo.

    By Anonymous Paco, at 1:41 PM  

  • Ventajas de cumplir cuarenta.

    Genial el texto y el fondo.

    Besos

    By Blogger TriniReina, at 10:34 AM  

  • Sobre todo eso: que a ellos también les asuste. Debe de ser genial.

    Un beso

    By Anonymous Juan, at 12:27 PM  

  • ¡Qué bonito eso de escaparos de la tiranía de tener que estar/hacerlo todo siempre-siempre-con-la-pandiila, joé!
    Ah! y tb muy cierto que si acaso alguna hubiera aparecido (por-donde-siempre)con tacones (máxime si finos y altos) iba lista la nota con los tíos. jeje. Besos y ...,¿A qué hora "se-ha-quedao"-esta-tarde?...

    By Anonymous alargaor, at 5:17 AM  

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