GAFAS DE CERCA: JUANITO

Saturday, February 12, 2011

JUANITO

Hacia el once o doce de agosto llegaban siempre. Año tras año. Y, cada año, Juanito venía más alto, un poquito mayor. Era rubio, los ojos azules, la piel muy curtida por el sol, y esa viveza que le daba el andar siempre de pueblo en pueblo, de feria en feria. El tiro al blanco de los padres de Juanito era azul y blanco, había que demostrar la puntería derribando palillos de dientes, tres palillos derribados y te daban el premio: un llavero, una botellita de anís, un peluche polvoriento, cosas así... Juanito tenia dos hermanos y una hermana, pero el preferido de la niña, su amigo, era sin duda Juanito. En cuanto llegaban y levantaban el tiro y su “casa” ambulante, Juanito y la niña se iban por ahí a jugar, a montar en bicicleta, a tirarse desde El Muelle haciendo “la bomba”, a coger cangrejos, a cruzar a nado a La Otra Banda..... A Juanito le llamaba la atención lo que no tenía: la bicicleta de la niña, sus juguetes, el agua corriente, los libros... A la niña lo que le gustaba era lo que tenía Juanito: las fichas gratis para montar en la noria, en la ola, en los coches topes. Y, cómo no, tirar en el tiro al blanco de Juanito, ese tiro al blanco que por la parte de atrás era una improvisada casa que olía a agua sucia, a tierra mojada, y en la cual dormían por las mañanas sobre colchones tirados en el suelo. Cuando llegaba el día quince, y ponían la cucaña, y pasaba la Virgen del Carmen por delante de la feria y de la casa de la niña ( pegadas estaban una a otra), y luego, por la noche los fuegos artificiales iluminaban las aguas y los cielos, la niña sabía que la feria tocaba a su fin. Cada año se llenaba de melancolía, de nostalgia, cuando empezaban a desmontar las atracciones, y sentía un gran vacío interior. Se decían adiós, hasta el año que viene, y la niña trataba de imaginarse a Juanito en invierno, pero no podía. Juanito era un ser de agosto, y nada más que de agosto. Juanito y la niña fueron creciendo, y hubo un año en que Juanito y su familia se fueron de Punta y no volvieron más. Tal vez habían cambiado de ruta, tal vez habían cambiado de oficio, tal vez habían prosperado. Quién sabe. Pero la niña, en cada feria siguió buscando con la mirada a Juanito, y cada vez que pasaba delante de un tiro al blanco no podía evitar volverse para ver si era blanco y azul.

2 Comments:

  • Precioso relato, Dolo. Algún dia tendrás que reunir en un libro tus relatos y poemas puntaumbrieños.

    By Anonymous Paco, at 12:49 PM  

  • Juanito, siempre niño en la memoria de aquella niña, ya mujer. Qué relativo puede llegar a ser el tiempo.

    Besos.

    By Blogger El Éxodo, at 9:02 AM  

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